¿Podrías hablarnos un poco de tu formación y de tu trabajo actual?
Hace un año me mudé a Londres para sumergirme por completo en su pulso creativo. Para mí, Londres no es solo una ciudad, es un parque de atracciones lleno de energía donde se mezclan la moda, el arte y las subculturas.
Actualmente, compagino mi trabajo como diseñador gráfico y creativo autónomo. Me especializo en crear identidades visuales y conceptos creativos que se sitúan en la intersección entre el branding y la narración cultural.
¿Qué te hizo elegir Vogue College of Fashion para tus estudios?
Buscaba un sello de aprobación global, una forma de unir mi bagaje creativo intuitivo con los más altos estándares de la industria. Necesitaba un programa que hablara el lenguaje de la moda internacional y, al mismo tiempo, me ofreciera la flexibilidad necesaria para mantener mi práctica profesional.
Vogue College me pareció el único lugar donde lo «académico» y lo «aspiracional» realmente se unen.
¿En qué curso te matriculaste y por qué?
Me matriculé en Vogue Fashion Branding & Communication porque siempre me ha atraído el «por qué» que hay detrás del «qué». Aunque al principio pensé en estudiar dirección creativa, me di cuenta de que es en el branding donde reside la verdadera magia. Es la psicología, la estrategia y el alma de una marca.
El curso me permitió ponerle nombre a los instintos que ya tenía y convertir mis corazonadas en una sofisticada metodología profesional.
¿Cómo fue tu experiencia participando en el curso?
Fue transformador. Más allá del plan de estudios, la magia residía en el diálogo en directo con profesionales del sector y en la increíble comunidad que creamos.
El director de nuestro curso fomentó un ambiente que era a la vez intelectualmente riguroso y emocionalmente inteligente. En un sector que a menudo se considera transaccional, formamos hermandades genuinas y globales. Ese es el tipo de retorno de la inversión que no se puede plasmar en papel.
¿Puedes compartir un ejemplo de una tarea que te haya gustado especialmente?
Una de las más destacadas fue una colaboración conceptual que creé entre Vivienne Westwood y la astróloga Chani Nicholas. Exploré el «retorno de Saturno» a través del prisma de las icónicas perlas de Westwood.
Era un juego sobre la dualidad: el hito astrológico de la transformación se une a la naturaleza cíclica de la moda. La fusión del simbolismo cósmico con la marca tradicional me permitió contar una historia que resultaba profundamente personal y comercialmente ingeniosa.
¿Cuáles fueron las habilidades más valiosas que adquiriste durante el curso?
Siempre he sido una persona visual, pero este curso me enseñó a respaldar tu intuición con una narrativa estratégica. Aprendí a analizar la psicología del consumidor y los cambios culturales, y luego a traducir esos conocimientos en una voz de marca que realmente resuena.
¿Cómo ha contribuido el programa a tu crecimiento, tanto profesional como académico?
Me ha proporcionado un nuevo nivel de autoridad creativa. Ya no solo diseño, sino que creo experiencias con intención.
El programa perfeccionó mi voz y me proporcionó el marco necesario para posicionarme con confianza en el panorama mundial de la moda. Reforzó una de mis creencias fundamentales: que la intuición es la mejor herramienta de un diseñador, pero que la estructura es lo que la hace poderosa.



