¿Por qué decidiste inscribirte en Vogue Winter Break?
Decidí inscribirme en Vogue Winter Break para comprenderme mejor a mí misma y mis pasiones. En última instancia, lo que buscaba era descubrir si realmente quería dedicarme profesionalmente al mundo de la moda.
Al comienzo del programa, me sentía dividida: ¿debía estudiar bioquímica, un campo para el que me había preparado durante los tres años de secundaria, o debía seguir mi verdadera pasión por la moda?
Cuando descubrí Vogue Winter Break, supe inmediatamente que sería la oportunidad perfecta para ampliar mis horizontes y entablar relaciones con estudiantes de todo el mundo. No sabía que me esperaba una sorpresa aún mayor.
¿Qué significado tiene para tú estudiar en Nueva York y qué fue lo más interesante tú aprendiste o experimentaste durante tu estancia allí?
Participé en el programa Vogue Winter Break durante mi año de intercambio. Habiendo crecido en Yakarta, Indonesia, Nueva York me resultó extrañamente familiar. Es un lugar donde personas de todo el mundo se reúnen para perseguir sus sueños.
Todos los días después de clase, me proponía tachar cosas de mi lista de deseos. Visité Times Square y el Rockefeller Center, fui de compras al SoHo, exploré el Met y di tranquilos paseos por Central Park.
Un día, pedí un Uber y, inesperadamente, me encontré con un conductor que hablaba mi lengua materna, el indonesio. Después de casi cinco meses hablando solo mi segunda lengua, la sensación fue indescriptible. Fue un momento hermoso y conmovedor, y lo califiqué como el mejor día del programa.
Este programa me abrió muchas puertas a infinitas oportunidades. Y lo más importante, me enseñó cómo una simple conversación entre seres humanos puede convertirse en uno de los momentos más decisivos de tu vida.
Describe tu día favorito del programa. ¿Adónde fuiste y a quién conociste?
Es difícil elegir un solo día favorito, pero los días tres y cuatro fueron sin duda los más destacados para mí.
El tercer día, conocí a Sache Taylor, directora de eventos especiales de Vogue, quien respondió a nuestras preguntas con total transparencia. Su perspectiva desde dentro me permitió comprender realmente cómo funciona la industria de la moda.
El cuarto día visitamos las oficinas de Condé Nast. Recorrer esos pasillos fue una experiencia surrealista, como una escena sacada directamente de El diablo viste de Prada. Fue allí donde mi ambición se despertó de verdad y me fijé una meta: «Algún día, abriré mi camino aquí; trabajaré en Condé Nast».
¿Puedes describir tu proyecto final?
Para mi proyecto final, trabajé con mis compañeros de equipo Dahin, Kayleen y Ella para desarrollar una marca de zapatos de novia llamada Aetrix. Nos centramos en crear una marca específica para novias jóvenes que aprecian la belleza en los detalles más pequeños. Aetrix es una marca basada en la personalización que utiliza el encaje como tejido emblemático y característico.
¿Cuáles fueron algunas de las habilidades más valiosas que adquiriste al trabajar en tu proyecto final?
El proyecto final supuso un gran aprendizaje para mí. Sinceramente, no siempre fue fácil.
Tuve que aprender a manejar los momentos en los que cada uno tiene una idea diferente y hay que encontrar de alguna manera un camino único a seguir como equipo. Me di cuenta de que en la industria de la moda siempre te vas a enfrentar a esa tensión.
Se trata de encontrar un delicado equilibrio entre respetar la perspectiva de los demás y tener el valor de mantener tu propia postura. He aprendido que, a veces, ser flexible es precisamente lo que se necesita para crear algo de lo que todos se sientan orgullosos.
Más allá del trabajo en equipo, me sumergí en el aspecto técnico, como la creación de un perfil de cliente para nuestra marca. Nos obsesionamos con los detalles de vuestro público objetivo y con las razones por las que el encaje sería vuestro sello distintivo.
Aprendí que un gran proyecto no es solo una idea creativa aleatoria, sino que se trata de comprender exactamente a quién te diriges y saber escuchar a las personas con las que trabajas.
¿Cómo influyó tu experiencia en Vogue Winter Break en tu perspectiva sobre tus futuros estudios o tu trayectoria profesional?
Siempre me he sentido dividida entre la ciencia y la moda, entre lo que parecía un camino seguro y mi verdadera pasión. Este programa me ha ayudado a darme cuenta de que no tengo por qué elegir.
Gracias al equipo académico y a los conocimientos sobre moda sostenible, descubrí que la ciencia y la moda están profundamente interconectadas. La ciencia proporciona el «cómo», como la bioquímica de los tintes sostenibles, mientras que la moda proporciona el «por qué».
Mi corazón ya no está dividido; he decidido dedicarme a la moda, utilizando mi mente analítica para alimentar mi alma creativa. Me voy de Nueva York con el valor necesario para perseguir un sueño que, por fin, es innegablemente mío.
¿Qué consejo darías a los futuros alumnos del curso Vogue Winter Break?
Mi consejo para los futuros estudiantes es que acepten la incertidumbre. No pasa nada si aún no sabes exactamente lo que quieres hacer. Este programa es la base que te ayudará a descubrirlo.
No tengas miedo de tener grandes ambiciones. Deja que sean el combustible que te impulse hacia tus metas.
Lo más importante es recordar que la moda es mucho más que ropa; se trata de historias humanas y de las conexiones genuinas que estableces con personas de todo el mundo. Confía en el proceso, encuentra tu voz y sé el puente entre tus diferentes intereses.
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