Imagen de cabecera cortesía de Sophia Carrasco.
Los circuitos tradicionales de la moda suelen presentar obstáculos: el coste, la jerarquía y unas expectativas estrictas que determinan cómo se presenta el trabajo. Para muchos diseñadores jóvenes, sigue siendo difícil sacar las colecciones del estudio y darlas a conocer al público.
Fundada por Sterling Latham, estudiante Vogue College of Fashion , en colaboración con sus compañeras Kaki Huebner, Emily Crowe y Shannon McCarthy, Rogue Runway ofrece a los creativos emergentes acceso a espacios donde pueden presentar su trabajo.
La idea es deliberadamente sencilla: no hay ningún guion, tema impuesto ni expectativa a la que haya que ajustarse.
Los diseñadores aportan sus colecciones, y Rogue Runway se encarga de los fotógrafos, la música y de reunir a un público compuesto por estudiantes, creativos y profesionales del sector. El resultado no es tanto una pasarela convencional como un espacio abierto y envolvente en el que el movimiento, la interacción y la espontaneidad dan forma a la experiencia.
El desfile de debut de Rogue Runway
Celebrado en el emblemático Glasshouse Stores del Soho londinense, el desfile inaugural de Rogue Runway rebosaba de una energía emocionante y acogedora.
Los invitados se repartieron por todo el espacio, moviéndose entre las colecciones a medida que se iban presentando y difuminando la separación tradicional entre la pasarela y el público. El desfile se percibió como algo vivo, más que como un espectáculo montado, en consonancia con el énfasis de la plataforma en la moda como experiencia vivida.
Cada diseñador tenía un enfoque diferente. Las prendas a medida se codeaban con siluetas experimentales, los conceptos basados en accesorios se situaban junto a prendas deconstruidas, y algunas presentaciones transitaban con fluidez entre la moda y las bellas artes. Al no haber un tema unificador, las diferencias se convirtieron en la estructura del desfile.
Esta ausencia de una dirección impuesta es fundamental para la identidad de Rogue Runway. El espacio permitió que cada colección brillara con luz propia. El resultado no se percibió tanto como un desfile meticulosamente montado, sino más bien como un momento compartido moldeado por múltiples perspectivas.
La Casa Abe y el lenguaje de la artesanía
La encargada de inaugurar el desfile fue Imogen Downey, fundadora de Abe House. Downey estudió sastrería a medida en el London College of Fashion antes de pasar al diseño de moda en la Amsterdam Fashion Academy.
En lugar de crear algo totalmente nuevo para el desfile, reunió piezas que abarcaban toda la historia de la marca. Downey lo describe no tanto como una «colección», sino más bien como una continuación, algo que ha ido construyendo con el tiempo. Las piezas se combinaban armoniosamente entre sí, y cada look se fundía poco a poco con el siguiente.
Ese enfoque se refleja en cómo habla de su trabajo. No le interesa buscar la novedad por el simple hecho de hacerlo. Lo que más le importa es la coherencia. Va construyendo un lenguaje que se va desarrollando poco a poco a través de los tejidos, la confección y la repetición.
La influencia británica es evidente, pero sutil. Su uso de lana de existencias sin vender pone de relieve la importancia de los materiales y su capacidad para mantener la forma con el paso del tiempo, prestando especial atención a la durabilidad.
Al reflexionar sobre el desfile, Downey habla de un cambio de perspectiva: «Fue increíble conocer a tanta gente nueva y ver Abe House en un entorno totalmente diferente. Ver cómo las prendas cobraban vida en la pasarela y observar las reacciones en directo del público fue algo muy especial».

«Folded» y el futuro de la impresión
El proyecto de Bell Johnson y Brynlie Grantland tomó un rumbo más centrado en los objetos. Presentaron «Folded»: una serie de bolsos de mano únicos, hechos con revistas impresas de archivo.
En una época en la que la mayoría de los medios de moda se consumen en formato digital y las revistas impresas parecen cada vez más lejanas, «Folded» vuelve a lo físico. La revista ya no es solo algo que hojeas, sino algo que puedes tener en tus manos. Fragmentos de imágenes y texto se transforman en objetos que resultan a la vez familiares y novedosos.
«Queríamos revivir el bolso tipo «clutch» inspirado en las revistas originales de una forma que resultara más personal. Folded es una celebración de la moda, la curiosidad y el valor cultural de las revistas antiguas impresas».
Cada bolso de mano está diseñado con esmero y una delicada artesanía, lo que da como resultado una colección de bolsos únicos que dan nueva vida al material original.

Moodi Studio y la mujer moderna
Moodi Studio, fundado por Mersedeh Heydari, adoptó un enfoque narrativo en la pasarela. La colección se inspira en la mujer contemporánea: ambiciosa, pero obligada a lidiar con la presión social y su identidad en su vida cotidiana. La colección se basa en la observación y capta cómo cambia la identidad en tiempo real.
Heydari explora la idea de que la mujer que se muestra serena en un contexto puede mostrarse desenfadada en otro. «La mujer que cerró un trato ayer es la misma que se desinhibió anoche», explica. «El brillo de una mujer nunca desaparece; simplemente cambia de forma».
Este concepto es la base de la colección. Las prendas tienen un corte entallado, pero son delicadas. Las siluetas son estructuradas, pero fluidas, y nada parece demasiado rígido.
Algunas prendas dan la sensación de estar un poco deshechas, como si ya se hubieran llevado puestas en distintos momentos del día. El concepto de Heydari se sitúa en ese espacio intermedio, donde todo tiene estructura pero sin ser rígido.

Chloe Wing y el arte en la moda
La encargada de cerrar el desfile fue Chloe Wing, una artista plástica invitada por Rogue Runway para presentar sus piezas cortadas a mano. Aunque su obra ya se había expuesto anteriormente en contextos artísticos, esta era la primera vez que la presentaba en un entorno de moda.
Todo lo que hay en la colección de Wing está cortado a mano, gracias a los años de experiencia que tiene en su oficio. A través de su trabajo, Wing explora la relación de la moda con la luz y la sombra; más concretamente, lo que se revela y lo que se oculta.
Si las miras de cerca, verás que sus prendas están confeccionadas con varias capas transparentes, cada una de las cuales cubre parcialmente a la siguiente. Desde lejos, las piezas parecen completas, pero al acercarte, los detalles empiezan a cambiar. Lo que hay debajo cobra tanta importancia como lo que se ve en la superficie.
«La superposición de capas tiene que ver, en realidad, con lo que decides mostrar y lo que decides ocultar», explica Wing. «Me interesa cómo algo puede estar ahí sin llegar a ser nunca del todo visible».
Algunas partes de las piezas quedan al descubierto, mientras que otras se difuminan o se ocultan. A medida que las piezas se mueven, reflejan la luz de forma diferente, llegando a parecer casi transparentes en algunos momentos antes de volver a hacerse visibles.
El trabajo de Wing refleja su trayectoria como artista. Empezó en el mundo de la moda, pasó a las bellas artes y ahora ha vuelto a la moda a su manera.
Por eso, la obra no parece una referencia ni una traducción. Da la sensación de que ambas prácticas se encuentran en un mismo punto.

Crear oportunidades para los diseñadores emergentes
Lo que quedó claro con el primer desfile de Rogue Runway es la importancia no solo de dar visibilidad a los diseñadores, sino también de cómo se ofrece esa visibilidad. La plataforma permite mostrar los trabajos tal y como son, ya estén terminados o aún en proceso.
La forma en que funciona la plataforma también tiene su importancia. Al ser una plataforma creada por estudiantes y jóvenes creativos para diseñadores noveles, Rogue Runway ofrece de por sí a un amplio abanico de personas del sector la oportunidad de adquirir experiencia y un trampolín para sus carreras.
Rogue Runway no pretende definir cómo debe ser la moda emergente. Esa apertura es fundamental para su identidad. Permite que las nuevas voces se desarrollen a su manera, al tiempo que posiciona la moda como algo vivo, inmediato y conectado con la ciudad que la rodea.
Imágenes cortesía de Ana Casasola.



